martes, marzo 27, 2007

Yo tenía un vecino...

Yo tenía un vecino con el que solía coincidir de vez en cuando. No lo conocía mucho, pero me parecía un tipo interesante. Raro, pero interesante.
De hecho, era el único vecino con el que me gustaba hablar en el ascensor, cuando me lo encontraba en el super o comprando el periódico. Teníamos una extraña costumbre, un día él me contaba algo, otro día se lo contaba yo y, alguna vez, manteníamos una conversación y hablábamos los dos.

Hace cuatro semanas que me mudé de piso y un día me di cuenta de que en cierto modo lo echaba de menos. Echaba de menos las historias y las anécdotas que me contaba. Echaba de menos la sensación que me provocaba estar esperando el ascensor y verlo aparecer y la que me dejaba cuando llegábamos a su piso y él se bajaba, dejándome siempre con ganas de más.

Lo curioso es que yo tenía muchos vecinos y a algunos de ellos los conocía mucho más, pero ninguno despertaba mi curiosidad y mi interés tanto como este.

Recuerdo que al principio me imponía mucho. Supongo que su seguridad a la hora de hablar unida a lo que decía me resultaban poco comunes. Porque he conocido a gente inteligente, a gente con sentido del humor, a gente con una capacidad de raciocinio enorme y a gente con una sensibilidad especial, pero no es fácil encontrar a alguien que aúne esas cualidades, sea consciente de que las tiene y eso no lo convierta en un gilipollas.

He de reconocer que soy una persona fácilmente impresionable y con una tendencia exagerada a endiosar a quien me deja impresionada gratamente. De esto soy muy consciente. Pero también es cierto que cada vez tardo menos tiempo en "caer de la burra" cuando lo que me impresiona no es más que un espejismo sin mucho fondo.

Es muy probable que lo que inicialmente me llamase la atención de mi vecino fuese producido por una primera impresión favorable. Pero las impresiones, del tipo que sean, tienen un tiempo de caducidad muy limitado. Una vez superada la fase de aturdimiento si sigues escarbando y no ves algo más, el efecto desaparece. Pero si sigues escarbando y dejas de estar impresionada pero te sigue gustando lo que ves, entonces es cuando puedes empezar a opinar con algo más de argumentación y menos devoción.

Es cierto que imagino que tendrá mil virtudes más de las que yo pude ver y un millón y medio de defectos para contrarrestarlas, pero para ser un simple vecino lo que yo vi me pareció suficiente.

Lo bueno de estas relaciones tan breves que no tienes donde encasillarlas, es que están carentes de expectativas. Pueden gustarte o no. Pueden aportarte algo o no. Pero no son relaciones por las que hayas apostado algo, por lo que nunca tienes nada que perder.
Lo malo de estas relaciones es que se evaporan cuando dejas de coincidir en el ascensor.

Cada vez que he vuelto a pasar por delante de su portal lo he hecho con la esperanza de volver a verlo y que me contase alguna historia más de esas que quedaron pendientes o de las que le hayan ocurrido últimamente, pero lo cierto es que cada vez lo veo más absurdo. Ya no somos vecinos ni esperamos el mismo ascensor.

Yo no suelo sentir ningún interés especial por esa gente que me cruzo de vez en cuando y con la que no tengo ningún lazo afectivo, pero sí me he descubierto pensando que a ciertos vecinos uno debería llevárselos consigo cuando se cambia de piso.


PD. Por si a alguien se le pasa alguna idea extraña por la cabeza debo advertir que mi vecino era cincuentón y gay. Pero eso sí, estaba más bueno que un queso.

12 comentarios:

Amaranta dijo...

Jajajaja leía tu post y de verdad que no se pasó ninguna idea rara por la cabeza, pero ha sido decir que era cincuentón y gay y qué quieres que te diga, se me acaban de pasar una retahíla de ideas que ni quieras saberlas.

Anónimo dijo...

La suerte es que ya no conoceras sus defectos y siempre te quedará el recuerdo de que era un vecino especial.

A veces es mejor quedarse con esa idea que descubrir la verdad.

Mandril dijo...

Has tocado un tema que me enerva especialmente: LOS VECINOS. Siento discrepar esta vez de tu teoría pero yo si pudiera vivir sin vecinos sería un mandril muy feliz. Desde que he leído tu post llevo 5 minutos intentando recordar algo interesante que me haya aportado algún vecino a lo largo de mi vida y me ha pasado como en el google: "Su búsqueda no produjo ningún documento"

En cambio al introducir en mi mente las palabras "Marrones y malos rollos", "Vecinos" me ha salido "1 - 10 de aproximadamente 34.278.193". Algún día escribiré sobre ellos jejeje

Un besazo Reichi!!

Dios dijo...

jajajaja me mata el comentario anterior. quiero que el mismo que escribio arriba entre a mi blog y opine
jajajaja
muy buen blog

DANI dijo...

Je je que razón tienes, ojalá pudiéeramos llevarnos a nuestro vecinos en los traslados y crear nuestra propia 13 Rue del Percebe.

Yo ecaría a 8 de los 10 que tengo mañana mismo!!!

Besos vecinales

Maik! dijo...

Que mudanza!. Los libros, los tiestos, la mesa que pesa tanto y LOS VECINOS.
Creo que no.
Me gusta mas el post sin la postdata.

Adulter dijo...

Es cierto eso que cuentas... esa gente que está ahí --un vecino, un camarero, un compañero lejano del trabajo-- a la que un día te encuentras echando de menos.
Me gusta cuando te pones así. Si puedo decirlo, claro.

K010T dijo...

¿Existen conversaciones con un vecino, diferentes a las conversaciones de ascensor?

Y yo que siempre he pensado que vecino y conversacion interesante eran conceptos contrapuestos.....

Besos Reich

Anónimo dijo...

soy asidua lectora pero prefiero no decir quien soy en esta ocasión. El tener que compartir ascensor por el mero hecho de llegar a la vez al portal me resulta de un incomodo que no veas. Esa obligada conversación educada, esa preguntita de a que piso ibas tu, y ese que tal el trabajo y q tal tu familia. joder que preguntones, no me gustan mis vecinos, no me gusta la relacion que tengo q tener con ellos por narices... en fin... genial que tu consiguieras algo más enriquecedor al menos con este!!!

Okzelui dijo...

Veo que tuviste la suerte de no hablar alguna vez del tiempo en ese ascensor....

J. Coltrane dijo...

Lo de los vecinos siempre es complicado, pero el tuyo no parece el clásico vecino. En fin, hablando de vecinos, de escaleras y demás...


http://cronicasmetropolis.blogspot.com/2007/03/presidente-presidente.html

Israel Robledo dijo...

Es increíble en los lugares que llegas a encontrar lo que, al paso del tiempo, llegarán a ser tus mejores amigos y/o tus confidentes…

Un saludo, Israel